25 septiembre, 2006

SI SE DEBE HACER


Esta mañana, cuando abrí el blog para revisar los comentarios al último artículo me encontré con que dos de los visitantes de los últimos días habían dejado sendos comentarios que se adelantaban al escrito que yo tenía previsto para hoy. Uno de ellos me sorprendió de manera especial. Decía escuetamente “mejor es no pelearse” y su autor era un prestigioso doctor chileno.

Si hubiera tenido que buscar una frase que resumiera el objetivo de los últimos comentarios, no podría haber sido otra que la que escribió el doctor Contreras. Y es que es absolutamente cierto que lo mejor sería no “tirarse los trastos a la cabeza”, pero eso es poco menos que imposible, ya que en una disputa interviene como uno de los factores principales la diferente psicología del hombre y de la mujer. Como dice un muy buen
amigo “el problema, en el fondo, no es el hecho de discutir. Existe problema cuando hay falta de respeto al otro, se le menosprecia o falta delicadeza en el trato”.

El segundo comentario fue puesto por alguien que prefirió guardar el anonimato, y el contenido del mismo abundaba en esta misma idea. El autor lo explicaba como que “... hay una tercera posibilidad, que es aceptar tal como es tu pareja (...) con ese defecto especial (...) que no tienes ningún derecho a corregir, tan solo el deber de querer a tu pareja hasta el final”. Por último, lo resumía todo en que era una cuestión de inteligencia el ceder en la discusión. Y en el fondo podemos estar de acuerdo en que se trate de un tema de inteligencia, ya que no hay nada más inteligente que querer con toda tu alma a quien más te quiere a ti, aunque tenga todos los defectos del mundo.

Personalmente pienso que a discutir se aprende, y que con el paso del tiempo las disputas pueden llegar a convertirse en meros intercambios de opiniones, sin el acaloramiento y sin la pasión que se ponen cuando uno hace de una discusión matrimonial una cuestión personal. Pero para ello hace falta tener un poco de generosidad y mucho amor. Generosidad para no hablar más que del tema que se está tratando; generosidad para ponerse en el lugar del otro y tratar de entender su punto de vista; generosidad para tratarle con respeto; generosidad para terminar la disputa sin estar enojado; generosidad para pensar siempre que con quien se va a discutir es la persona más importante en nuestra vida; generosidad para no provocar la discusión; y, por supuesto, un amor muy grande para terminar la disputa con una reconciliación inmediata.
¡Ah!, y todo ello con el objetivo último de no discutir jamás.

2 Comments:

Blogger José Luis Contreras Muñoz said...

Gracias por citarme,y gracias por lo de "prestigioso"

26/9/06 04:05  
Blogger Luis Fuertes said...

Jose Luis, no creo haberme equivocado en ninguna de las ds cosas.

26/9/06 09:18  

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