02 noviembre, 2006

EL PRECIO DE UN ASESINATO


¡¡4.000 euros!!
Ese es el precio de una vida humana de 30 semanas de gestación. Eso es lo que están dispuestos a cobrar los sicarios del siglo XXI, los asesinos de bata blanca, por segar la vida de un niño indefenso mediante una inyección en su pequeño cuerpo de una sustancia llamada 'digoxina', que le provoca la muerte por parada cardiaca. Eso es lo que están dispuestos a hacer a pesar de que la ley, “su ley”, la que nos han impuesto a los que defendemos la vida y la dignidad del hombre desde el momento mismo de la concepción, prohíbe hacer tamaña salvajada.

Pillado “in fraganti” por la cámara oculta de una periodista danesa embarazada de 30 semanas, el director de la clínica -el criminal responsable de ese centro de tortura y muerte infantil, también llamado «Clínica Emece»-, un tal Carlos Morín se jacta de recibir “clientes de países como Francia, Gran Bretaña, Holanda, Alemania e incluso Australia y que el procedimiento es legal y sin riesgos para la mujer” y de argumentar que “la única forma de que el aborto sea legal es aducir supuestos problemas físicos o psíquicos” (a pesar de que la periodista reconoce que su estado de salud es bueno) y que los “trámites sólo son cuestiones de «burocracia»”. Y después de estar todo grabado, todavía se permite el lujo de llamar “mentirosa” a la periodista que le ha puesto al descubierto. ¡Lamentable!

Me gustaría pensar que en este caso la justicia va a actuar con la celeridad que requiere el hecho delictivo, pero mucho me temo que no va a ser así, pues a fecha de hoy no ha pasado absolutamente nada y el individuo ese sigue libre, sin cargos y al frente de una
fundación que lleva su nombre que, entre otras cosas, se dedica a exportar actuaciones como esta a países hispanoamericanos, y de las cuales se enorgullece.

A Carlos Morín, responsable último de esta barbarie, y a sus secuaces no les deseo ningún mal físico, ya que sería ponerme a su altura y mis principios no me lo permiten. Pero sí me gustaría que por un momento sintieran la angustia de uno de esos niños anónimos con 6, 7 u 8 meses de vida en el útero materno, que ven cómo una afilada aguja cargada de un líquido mortal amenaza su vida sin que puedan hacer nada por evitarlo. Ni siquiera huir, que es lo que ha hecho el delincuente de Morín cuando le han pillado su “negociete” de muerte.

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3 Comments:

Blogger Cristian said...

No sabes el dolor que me causa leer este tipo de situaciones a las que llegamos los seres humanos, especialmente por la violación a los derechos humanos de esas indefensas personas que como bien dices tu, no pueden arrancar. A ellos les corresponde poner su vida y sacrificarla por la mezquindad de algunos. Siempre pienso en las mamás de esos hijos... ¿no les queda en la conciencia?, ¿no les hablarán en las noches esos angelitos?, ¿no sentirán que parte de sus vidas se muere, y que ellas son cómplices? Que dolor!!! Que Dios nos ampare... Señor, renueva la faz de la tierra, te lo ruego de corazón. Bendiciones Luis.

3/11/06 03:41  
Blogger sinretorno said...

Gracias y ánimo. Muy valiente, me da pena.

6/11/06 16:04  
Blogger Das Gretchen said...

creo que esto, si no estabas informado, te sacará de algunas dudas:
http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=20201
"El director de ginecología del colegio de médicos de Barcelona es socio de prisión de Morín"

5/12/07 09:57  

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