PIDO DISCULPAS
Últimamente mi dedicación al blog ha sido bastante poca, lo reconozco, a pesar de que durante todo este tiempo se han producido muchas cosas que afectan a la familia de forma directa. No es que haya perdido el interés por seguir aportando mi “granito de arena” a esta lucha contra aquellos que, sin descanso, atacan a todo lo que representa la institución familiar. Tampoco he tenido una “bloggercrisis” como la de Sonsoles (felizmente superada). Ni siquiera he decidido, como hace caraacara de vez en cuando, que hasta aquí he llegado, porque todavía queda mucho que hacer. Mi ausencia se ha debido a un problema de salud que comenzó hace algo más de diez meses, que fue empeorando con el paso del tiempo y que, a Dios gracias, se está solucionando con el paso por el quirófano hace un mes y con el reglamentario reposo postoperatorio en el que me encuentro en este momento.
¿Y porqué cuento esto? Pues por varios motivos:
Porque son varias las personas que se han interesado por mi “ausencia en la red”, y para evitar tener que estar contestando cada día a varios correos he pensado que era mejor contar una sola vez a todo el mundo lo que me había pasado y así matar dos pájaros de un tiro: tener informados a mis lectores de que la enfermedad se ha solucionado con “algo de chapa y pintura” y de paso obedecer al médico y evitar tener que estar más tiempo del debido cara al ordenador contestando a la gente.
Porque a pesar de no haber escrito ni un solo artículo durante todo el mes de noviembre, las visitas a “esta casa” no han disminuido, y diariamente sigue entrando mucha gente en busca de algo nuevo.
Porque después de esos “pequeños arreglillos” que me han hecho en la columna y una vez que haya cumplido con el periodo de reposo, ¡volveré!, pues he tenido mucho tiempo para pensar en todas las cosas que pueden ayudar a conseguir mejores familias.
Y porque quiero dar las gracias a todas las personas que han rezado por mi y por el éxito de la operación, y en especial a las que de forma anónima lo han hecho y a las que hasta la fecha no he podido agradecérselo por otro medio.
¿Y porqué cuento esto? Pues por varios motivos:
Porque son varias las personas que se han interesado por mi “ausencia en la red”, y para evitar tener que estar contestando cada día a varios correos he pensado que era mejor contar una sola vez a todo el mundo lo que me había pasado y así matar dos pájaros de un tiro: tener informados a mis lectores de que la enfermedad se ha solucionado con “algo de chapa y pintura” y de paso obedecer al médico y evitar tener que estar más tiempo del debido cara al ordenador contestando a la gente.
Porque a pesar de no haber escrito ni un solo artículo durante todo el mes de noviembre, las visitas a “esta casa” no han disminuido, y diariamente sigue entrando mucha gente en busca de algo nuevo.
Porque después de esos “pequeños arreglillos” que me han hecho en la columna y una vez que haya cumplido con el periodo de reposo, ¡volveré!, pues he tenido mucho tiempo para pensar en todas las cosas que pueden ayudar a conseguir mejores familias.
Y porque quiero dar las gracias a todas las personas que han rezado por mi y por el éxito de la operación, y en especial a las que de forma anónima lo han hecho y a las que hasta la fecha no he podido agradecérselo por otro medio.
Por todo lo anterior creo que merece la pena que os pida disculpas por este largo silencio involuntario. ¡Hasta pronto!




























