08 octubre, 2008

FOMENTAR LA COEDUCACIÓN


No saben qué hacer. Lo intentan una y otra vez y no lo logran. Intuyen que el éxito de su “revolución” consiste en que se rompan los nexos de unión entre padres e hijos, porque de esta manera es más fácil actuar sobre las conciencias de estos últimos. Han escuchado que para que un cambio en la sociedad triunfe, uno de los pilares en los que tienen que incidir es en el sistema educativo. Y allá están afanándose al igual que han ido haciendo en los años precedentes. Primero, con la inmersión lingüística; luego, dando a los alumnos a elegir entre asignatura de religión o asignatura de ética, careciendo esta última de contenidos y en la mayoría de los casos siendo impartida al mejor criterio de profesores sin formación; después eliminando la ética y sustituyéndola por juegos para aquellos que no quisieran cursar religión; últimamente, implantando por Real Decreto la asignatura de claro adoctrinamiento ideológico mal llamada Educación para la Ciudadanía (de la que adjuntamos un exhaustivo análisis de los libros de texto que se están utilizando este curso para que se pueda comprobar el tipo de “educación” que se está impartiendo). Y ahora, la última embestida es la de fomentar la “coeducación” (otra palabreja hueca como las que tanto les gustan), por supuesto y como viene siendo norma en todas estas actuaciones, saltándose “a la torera” el deber de informar a los padres.

Es cierto que, a estas alturas, la capacidad que tienen nuestros gobernantes de sorprendernos es prácticamente nula, porque se les ve venir. Y no es menos cierto que la mayoría de los ciudadanos, por desgracia, ya no nos escandalizamos casi por nada. Pero sucede que, nuevamente, lo que está en juego es la educación de nuestros hijos, y lo que ha pasado esta vez en Cataluña podría pasar mañana en cualquier parte de nuestro país. Y esta es una línea que ya no podemos dejar que la traspasen, lo mismo que han hecho los padres de esos niños a los que su centro escolar quería obligar a que “compartiesen los vestuarios para ducharse” bajo el pretexto de aplicar la "coeducación" y "fomentar el respeto y la naturalidad en la aceptación del propio cuerpo y de los demás, sin poner barreras que obliguen a separar a alumnos por sexos".

De aquí a que a algún iluminado se le ocurra plantear la iniciativa de hacer colegios nudistas para fomentar “la naturalidad” no falta nada. En el peor de los casos no será aprobada, pero servirá para que durante unos días no se hable de la crisis económica. Esa que durante tanto tiempo nuestro Presidente ha dicho que no existía.

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30 septiembre, 2007

DIMES Y DIRETES


Desde que el periodismo se convirtió en el “cuarto poder” -por la creciente influencia que mostraba en la creación de una determinada opinión pública-, hemos podido comprobar cómo cualquier persona puede pasar de “héroe a villano” en apenas unos días, en función de los gustos o intereses de quien mueve los hilos de la información. Una gran parte de que esto sea así se debe al periodismo “sensacionalista”, ese que con su particular manera de contar las noticias no busca la verdad de los hechos sino incrementar las ventas a costa de la atracción que el morbo ejerce sobre el ser humano. Pero no sería justo achacarle toda la culpa, puesto que en nuestros días ese periodismo efectista está siendo sustituido por el mayor peso que están adquiriendo las corrientes de opinión relacionadas con lo que está de moda: con lo “políticamente correcto”. A estas alturas, a nadie se le oculta que esas corrientes son artificialmente organizadas para hacer creer a la sociedad que lo blanco es negro, que lo útil ha dejado de servir, que lo natural está caduco y que lo que se lleva es lo antinatural. Y para conseguir eso se ha ideado un factor común a todas ellas: el ataque indiscriminado contra las diferentes estructuras que han sustentado el progreso de la humanidad, cuyo fin último es la implantación de un laicismo destructivo en el menor tiempo posible.

En este sentido estamos viendo como uno de los principios básicos del Derecho, la presunción de inocencia, está siendo continuamente violado por “pseudo-periodistas” que no se limitan a transmitir la información relativa a una noticia sino que se erigen en jueces y condenan sin pruebas concluyentes antes de que se celebre el juicio. Crean una maraña de “dimes y diretes” capaz de confundir a cualquiera y que en el último episodio de esa insidia colectiva se está cebando en unos padres que, en el peor de los casos, bastante tienen con la desgracia que están viviendo.

No soy quien para opinar si son inocentes o culpables, puesto que carezco de la información que manejan los investigadores del caso, pero reconozco que se me hace tremendamente difícil pensar en que una madre sea capaz de hacer lo que la prensa lleva publicando sobre la señora McCann. Aunque realmente lo que me preocupa es que, pase lo que pase, ya se ha juzgado a esos padres, y si al final resultaran inocentes -y la policía se hubiera equivocado, como ya ha pasado en dos ocasiones- difícilmente se podría reparar el daño moral que se ha hecho a su honor y a su fama.

Y yo me pregunto, ¿hubiera pasado lo mismo si los padres de Madeleine no hubieran sido jóvenes, listos, influyentes y católicos? Las hipótesis en las que se fundamenta la investigación (que sólo son una serie de ideas atrevidas, pues no hay pruebas) ¿hubieran sido las mismas?

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27 septiembre, 2007

SENTIDO COMUN

Muchas veces me he preguntado de dónde le viene al ser humano la capacidad para complicar las cosas, para hacer difícil lo que realmente es fácil. Y reconozco que no sabría dar una respuesta que fuera coherente, quizá porque soy consciente que también yo contribuyo a esa confusión o quizá porque es algo que está tan “a la orden del día” que es difícil tener una perspectiva de su alcance cuando uno lo está viviendo. Por eso, cuando aparece un testimonio de alguien que aplica el sentido común para explicar lo obvio sin tener que recurrir al discurso empalagoso, ni a las frases grandilocuentes que las más de las veces no dejan de ser sino expresiones huecas, se da cuenta de que vive en un mundo en el que no se hace nada más que complicar, enredar, embrollar, confundir, enmarañar, liar, intrincar, enrarecer y dificultar cualquier cosa en aras de que se entienda mejor.

Traigo esto a colación porque mi buen amigo Javier M.-M., extraordinario padre de familia numerosa preocupado por la formación de sus hijos, me ha enviado un correo electrónico en el que me invita a ver
un video de una charla sobre educación. Se trata de la intervención de D. Emilio Calatayud Pérez, Juez de Menores de Granada, en la V Tertulia del Consejo Escolar de La Comunidad de Madrid titulada "Familia y Escuela ante la Prevención de Conductas de Riesgo".

Comienza explicando la situación actual de las relaciones familiares diciendo entre otras cosas que “hay que llamar a las cosas por su nombre”, que “se es menor de edad hasta los 18 años, para lo bueno y para lo malo”, que la “Constitución, el estado democrático de derecho y las leyes ... han dado a los menores muchos derechos” mientras que los
artículos 154 y 155 del Código Civil “se han derogado socialmente”, aunque están en vigor; y que “el pertenecer a una familia no es «jauja»”, pues uno tiene sus derechos pero también tiene sus deberes.

Continúa enumerando las causas que han conducido a esta situación diciendo que “hemos evolucionado mucho, en muy poco espacio de tiempo”, pasando de ser padres autoritarios a ser colegas y amigos de nuestros hijos en una situación social en la que “hay que dialogar, hay que razonar y hay que argumentar” todo. Se les ha quitado la autoridad a los maestros y se les ha hecho ver a los alumnos que todos somos iguales. Se ha permitido que haya niños fuera del colegio en horario escolar, dejándolos desprotegidos ante la delincuencia y fomentando el fracaso escolar.

Por último, aporta soluciones para los padres (“tienen que apoyar a los centros escolares” y además, “tienen que ejercer de padres”) poniendo de manifiesto la importancia que tiene en la actualidad la formación para ser padres; para los colegios, poniendo medios para solucionar conflictos; para la sociedad, a la que le pide que abandone la hipocresía; y para el Legislador, al que demanda normas coherentes que pongan fin a la banalización y al todo vale que impera en nuestros días. Termina pidiendo un compromiso social y una ausencia de complejos para decir que no cuando sea necesario “sabiendo distinguir entre un no de protección y un no autoritario”.

Toda una lección magistral de sentido común en apenas veinte minutos.

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19 julio, 2007

TOLERANCIA CERO


Durante las pasadas fiestas de San Fermín, una peña navarra denominada “Mulhiko Alaiak” para divertirse, paseó por las calles de Pamplona “una caricatura irreverente de Jesucristo”, una pancarta en la que se representaba a Cristo crucificado con el brazo derecho levantado a modo de saludo hitleriano. La respuesta ha venido de la mano de un acto de “reparación al Crucificado” presidido por el arzobispo de Pamplona, Monseñor Fernando Sebastián, quien dijo en la homilía del acto cosas como que “... es un error y un dolor, un pecado de orgullo y de ingratitud querer alcanzar las metas más altas de nuestra humanidad despreciando o ignorando a Jesucristo”, pero que “no se asusten nuestros hermanos no cristianos” pues “aunque pudiéramos nunca trataríamos de imponerles nada por la fuerza. No buscamos el poder, ni pretendemos alcanzar privilegios de ninguna clase. Simplemente les pedimos respeto y estima para poder vivir juntos, sin agravios ni agresiones de nadie contra nadie”.

En estos últimos días la
campaña de captación de socios del Getafe CF también ha tenido como punto de partida la ofensa gratuita a los católicos. Los autores del spot han hecho “una provocativa reinterpretación de la Biblia” escenificando “pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamento, mientras personajes como Abraham y su hijo Isaac, e incluso Jesucristo, van negando su devoción a Dios para entregarse a divinidades paganas”. La respuesta ha sido la protesta de mucha gente anónima que se siente ofendida y que ve como cada día que pasa es mayor el número de agresiones y menor el respeto que se tiene hacia sus creencias.

Son sólo dos muestras de lo que está sucediendo en esta sociedad en la que iba a imperar el talante y el respeto, en la que se iba a escuchar a todos y a dar igual número de oportunidades. Los católicos, después de algo más de tres años de imposición de una “sociedad laicista”, estamos hartos de que nos insulten, de que se mofen de nuestras creencias, de que utilicen nuestra religión para obtener la notoriedad que no alcanzarían si sólo dependieran de su trabajo. Como dice un amigo en el artículo titulado
“Contra los blasfemos”, publicado en su blog, “A muchos católicos nos ha ofendido el spot. Y nadie tiene derecho a decirnos si debemos o no ofendernos. Si a alguien no le molesta que le llamen imbécil, pues allá él. Pero a mí me molesta que se burlen de Jesucristo y TENGO DERECHO A SER RESPETADO. Por eso, YA ESTÁ BIEN. Tolerancia cero con el ofensor”.

Pues eso, que suscribo plenamente la afirmación: ¡¡¡TOLERACIA CERO CON EL OFENSOR!!!.

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30 junio, 2007

MASCARAS FUERA


Según proclaman a los cuatro vientos los voceros de la mayoría de los medios de comunicación, estamos en la “semana de las fiestas del Orgullo Gay”. Este año, el “lobby rosa” ha tirado la casa por la ventana, con el fin de demostrar el poder de convocatoria que tiene y de paso, tratar de echar una mano -para que cuadren las cifras- a todos aquellos que dijeron que en España había “cinco millones de homosexuales” dispuestos a cambiar de estado civil, para que el gobierno impusiera la ley que regulaba el “matrimonio homosexual”. Para ello han organizado en Madrid el Festival internacional 'Europride', con el que pretenden reunir en la capital del reino a dos millones de homosexuales de toda Europa (no hay que ser muy lumbreras para ver que las cifras no cuadran “ni a tiros”).

Pero no es mi intención hablar de números, que a estas alturas ya son la muestra palpable de cuanto nos engañaron, sino de lo que ha sucedido en el
pregón de las citadas “fiestas”. En él, un grupo de actores -que esta vez no estaban actuando- jugando a ser progres trasnochados, llegaron a decir cosas tales como que el 'Europride' se celebra en un país “donde el calor no es siempre el de la climatología sino el de nuestras pasiones demoníacas”, que se invitaba a los forasteros “a gastar el tiempo de estos días haciendo todo lo posible para ganarse la condenación eterna”, que quien participara en los actos programados tendría “un pie más cerca del infierno deseado”, o que “el 'eurorgullo' sea el comienzo de una explosión de libertad que recorra Europa de confín a confín y conquiste para siempre los derechos del infierno en todos los países que la componen”. Sobran los comentarios.

Por fin se quitan la máscara y muestran sus verdaderas intenciones. Con tal de disfrutar de fama y dinero y de tener cualquier tipo de placer son capaces de vender su alma al diablo; a ese al que invocan para celebrar una “fiesta” en la que para divertirse volverán a insultar a los que pensamos distinto como lo hicieron en el año 2006
y en el año 2005. Y mientras tanto, el maligno les dará ese “minuto de gloria” en la tierra y les ayudará a minar todas las instituciones que le molestan, empezando por la familia. ¡Lástima que a cambio les pida toda la eternidad para cobrarse el favor y no se estén dando cuenta!

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18 diciembre, 2006

INTOLERANCIA “TALIBÁN”


Creo que desde siempre se ha dicho que los italianos y los españoles somos iguales prácticamente en todo, y que son muchas más cosas las que nos asemejan que las que nos diferencian. Y de eso yo estaba convencido hasta que leí una noticia que decía que “Una directora de instituto tira a la basura un Belén realizado por los alumnos de Religión”, y la confronté con otra titulada "Italia: Habrá un Belén en el Parlamento".

La primera de ellas se produjo hace unos días en un instituto de Mijas (Málaga), en el que su directora, alegando que en la “escuela pública de un país laico no están permitidos los símbolos religiosos”, tiró a la basura un Belén montado por los alumnos de la clase de Religión. Al pedirle explicaciones la profesora de la asignatura por esta actitud, la directora le señaló que “este tipo de actividades no pueden tolerarse en un centro público donde conviven alumnos de diferentes religiones que podrían sentirse ofendidos”. Estas declaraciones soliviantaron a los docentes del citado instituto, quienes compararon la actitud de la directora con la intolerancia “de los talibanes que destruyeron las imágenes de los Budas en Afganistán”.

La segunda tuvo lugar por las mismas fechas en Italia, como respuesta a la decisión, puramente comercial, de unos grandes almacenes de no poner a la venta las figuras del belén. Pero lo curioso es que en esta ocasión los más beligerantes han sido el Presidente de la Cámara -ex secretario de Refundación Comunista- Fausto Bertinotti y Francesco Rutelli, ministro de Bienes Culturales y vicepresidente del gobierno de izquierdas de Prodi. Bertinotti hizo unas declaraciones en las que se preguntaba "¿Por qué no íbamos a poner el belén? Se trata de algo prestigioso y unificador", y en las que añadía que "creo que es un buen modo de respetar la Navidad" y "es también un modo respetuoso para quien no es creyente, porque además de expresar un motivo religioso, expresa también un aspecto de la vida de nuestro país". Por su parte Rutelli dijo que el belén "no puede ser presentado como el fruto de una concepción clerical: sería una trivialización absurda", y recordó que "la dramatización de la Navidad tiene un aspecto histórico, cultural" y que "una sociedad que pierde de vista estos valores pensando que son solo relatos ideológicos es una sociedad que se empobrece".

Sobran las palabras para poner de manifiesto las diferencias entre ambos países. En Italia se distingue aún entre las ideas políticas y el hecho de que las raíces cristianas están presentes en la cultura occidental. En España ha calado un tremendo sectarismo que ha hecho que la progresía mas rancia confunda el laicismo con la estulticia.

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14 diciembre, 2006

LIBERTAD DE EXPRESIÓN


Como continuación del post anterior y aprovechando que los católicos “somos chollo” en esto de encajar los insultos y descalificaciones y perdonar “hasta setenta veces siete”, ha aparecido en escena un nuevo representante de la progresía más rancia, un bufón llamado Leo Bassi, quien en vista del poco éxito y escasa aceptación que tienen sus obras más renombradas ha recurrido a hacer un montaje blasfemo titulado “La Revelación”. En dicha “obra” denominada por su autor “homenaje al laicismo”, el histrión de Bassi hace, entre otras burradas, una parodia de Jesucristo comparándolo con Harry Potter y consagra un preservativo vestido como un Papa. ¡Qué valentía la suya!. Ayer ataques a los católicos en la persona de la Virgen María y hoy en la de Jesucristo. Me pregunto si sería capaz de repetir esta hazaña el mercachifle de Bassi con, por ejemplo, Alá o Mahoma.

La pseudo-obra, si alguien con una pizca de sentido común no lo remedia, se va a representar durante estos días de Navidad en Cantabria. Y digo alguien con una pizca de sentido común porque en el revuelo que se ha organizado, el Presidente de la Comunidad Autónoma, el regionalista Miguel Ángel Revilla, ha salido a la palestra para dar muestras de una enorme tibieza enmascarada en una hipotética libertad de expresión. Tras declarar que “como católico ... no irá a la representación” apeló a la libertad de expresión y recordó que “España es un país libre” en el que hay propuestas que "gustarán a unos y otras gustarán a otros", y por eso recomendó a quienes se oponen a este montaje "que no vayan" a verlo.

En el fondo, lo que le preocupa a este señor es que un tema que, según sus palabras, "puede parecer intrascendente" y una "tontería", le está originando "serios problemas", ya que algunos miles de ciudadanos de su comunidad le han dicho por carta que no le votarán en caso de que no haga nada por evitar que la obra se represente.

Prescindiendo del hecho de si tiene o no potestad para prohibir el montaje, el señor Revilla parece desconocer que la libertad de expresión no ampara los ataques e insultos a los demás, ya que una actuación así es un uso indebido de libertad que degenera en libertinaje, pues en aras a la hipotética defensa de los derechos de unos se están conculcando los derechos de los demás. Ni que decir tiene que si fuera un católico consecuente no se debería conformar con no ir a la representación, sino que debería sentir la obligación de defender sus principios y creencias con la misma vehemencia con la que se ha empeñado en defender un puñado de votos.

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11 diciembre, 2006

UN POCO DE RESPETO, POR FAVOR

Todavía resuenan en mis oídos las palabras emitidas -en un idioma desconocido para mí- en actitud amenazante por algunos dirigentes fundamentalistas islámicos. Aún conservo grabadas en la retina de mis ojos las imágenes de una multitud enfurecida, agitada cual jauría humana, con carteles insultantes que hacían referencia a la aparición de unas viñetas sobre Mahoma o a una interpretación errónea de las palabras de nuestro Papa, Benedicto XVI, en una ciudad de Alemania. Y es que, aunque nos parezca exagerado, así reacciona la gente en muchos países cuando se sienten insultados y ofendidos en sus creencias.

Sin embargo, los católicos parecemos hechos de otra pasta. No reaccionamos contra nada; y que conste que no digo que lo tengamos que hacer de forma violenta, pero creo yo que tampoco debemos estar callados ante atropellos a nuestras convicciones. El pasado viernes, festividad de la Inmaculada, en el diario Gara (órgano de comunicación de Batasuna-ETA) se publicó un artículo de opinión titulado “Me cago en la virgen” firmado por un elemento del mundo radical proetarra cuyo único objeto era el de protestar “por la represión del terrorismo” (?). El degenerado que profiere la blasfemia (la cual repite en el pseudo-artículo hasta diez veces) es la muestra más palpable del talante que se ha adueñado de la sociedad española desde que el estado se ha empeñado en claudicar ante la banda terrorista ETA. También es una muestra de la decadencia moral que se vive en nuestra sociedad, en la que hasta los obispos vascos piden "un esfuerzo de todas las partes" para avanzar en el llamado "proceso de paz", aun a costa de hechos penosos como el que nos ocupa. Y a estas alturas no entiendo cómo es posible que para llamar la atención sobre cualquier hecho, lo más “progre” sea insultar a los católicos.

Ruego a mis lectores que perdonen este desahogo, pero no he podido evitar dar mi opinión en defensa de mi Madre del Cielo. Ruego también que me perdonen por la imagen elegida para acompañar este comentario. Y ruego también a la basura que no se ofenda por haberla elegido para representar al sinvergüenza de Xabier Silveira (que en el mismo panfleto, meses atrás titulaba otro de sus desbarres mentales “Dejadnos mataros en paz”).

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20 noviembre, 2006

"ATENTADOS" CONTRA FUNCIONARIOS


Se veía venir. Estaba claro que había que poner una solución al problema, y que esta debía tomarse pronto para tratar de resolver la situación. Una situación que por dejadez, por falso progresismo, por ineptitud de los responsables o por no tomar una decisión “mal vista” por la juventud, se estaba escapando de las manos y se estaba convirtiendo en un grave problema.

También estaba claro que había dos maneras de resolver el problema. Como todo en la vida, una de ellas era la de atajar el asunto de raíz, poniendo el remedio en el origen, buscando una solución que impidiera el rebrote de la violencia; mientras que la otra consistía en tratar de poner un freno de urgencia, un parche momentáneo que sólo durará un tiempo. Y es esto último lo que han hecho.

En varias noticias aparecidas en los días de atrás, leemos que la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía primero, y luego el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña “han reafirmado su compromiso de calificar las agresiones a profesionales de la enseñanza, por parte de los alumnos, como «atentados» contra funcionarios; un delito que podría estar castigado con penas de hasta cuatro años de prisión. De esta forma se protege un poco más al educador ante las situaciones de violencia que se han vivido últimamente en los centros educativos.”

Vaya por delante que al menos esta vez, aunque pudiera ser por la cercanía de unos comicios electorales, se ha hecho algo. Pero urge un pacto por la educación que evite que ésta sea utilizada por el partido que gana las elecciones para hacer los cambios que más interesen a la persona que en su momento ocupe la cartera del Ministerio de Educación. Lo que está en juego, independientemente del futuro del país, es la educación de nuestros hijos. No sirve otra medida. Hace falta que, primero, los padres comencemos a ejercer la autoridad en nuestros hogares; segundo, volvamos a dar autoridad moral a los profesores y a los responsables de los colegios; y tercero, creemos un sistema educativo basado en valores universalmente aceptados. Porque, si esto sigue así y con la medida adoptada no se consiguiera atajar el problema ¿cuál sería el siguiente paso que habría que dar?, ¿quizá el de endurecer las penas?, ¿o el de obligar a cumplir las condenas en su totalidad?. ¿Pero es que alguien confía en que un menor de edad, en un país con una de las legislaciones más permisivas que existen en el mundo, va a cumplir una condena así?. Por una vez seamos serios y procuremos buscar una solución definitiva. Las generaciones futuras nos lo agradecerán.

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06 noviembre, 2006

DERECHOS Y DEBERES


Estos días ha aparecido en la prensa el resultado de una encuesta en el que se pone de manifiesto la extrema dificultad que tienen los musulmanes para integrarse en las costumbres españolas. Así queda reflejado en las conclusiones del estudio realizado por el director de la investigación, Luis Fernando Vilchez, profesor de la Universidad Complutense, entre las que cabe destacar que el “70% de los musulmanes que viven en España reconocen que les cuesta vivir en democracia”, “un 60% se siente en parte o bastante rechazados”, “sólo un 28,7% considera que el Islam y la democracia son totalmente compatibles”, “un 58,3% considera normal que un cristiano pueda convertirse a la religión musulmana, mientras que sólo un 22,7% aceptaría que un musulmán se convirtiera al cristianismo”, y como colofón “un 71,3% no dejaría a un hijo o hija casarse con una persona no musulmana”.

Sin embargo, el dato más curioso y que merece la pena destacar es el que se refiere a que todos esos resultados son totalmente opuestos entre las personas entrevistadas más jóvenes y con más educación. Así, las musulmanas más jóvenes y las que tienen un mayor nivel de estudios son las que se sienten más aceptadas; mientras que los musulmanes más jóvenes y los que tienen más estudios consideran mucho menos problemático compatibilizar su fe con la democracia. El profesor Vilchez destaca que "a mayor nivel de estudios corresponde mayor nivel de tolerancia, comprensión, cierto despegue de determinados usos culturales y, en una palabra, mayor integración en la sociedad española con todas las consecuencias".

A la vista de lo anterior cualquiera podría concluir que una educación seria y equilibrada, basada en el respeto, en unos valores universalmente aceptados y en el equilibrio entre unos deberes y unas obligaciones, puede hacer que las barreras existentes entre diferentes culturas lleguen a desaparecer. Y si esto es así, ¿me puede explicar alguien porqué en las civilizaciones avanzadas como la nuestra no se aplica este criterio para evitar que se pierda una generación por la falta de educación que se está trasladando a niños y jóvenes en los diferentes estamentos?

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24 julio, 2006

LOS HIJOS: LO MAS IMPORTANTE


Hace unos días, concretamente el 12 de julio pasado, escribía en el post “El arte de educar” que en el tema de la educación ya está todo inventado. Venía esto a colación por el hecho de que, en la actualidad, muchos padres estamos preocupados por la educación de nuestros hijos, al comprobar la cantidad de estímulos externos que ellos reciben cada día y que en la mayoría de las ocasiones van en contra de los principios que queremos transmitirles. Pensamos que en estas condiciones es mucho más difícil educar a los hijos que lo fue para nuestros padres. Sin embargo, esto no es así. Ayer, navegando en internet en busca de nuevos temas para este blog descubrí el siguiente texto:

“Los padres son los principales educadores de sus hijos, tanto en lo humano como en lo sobrenatural, y han de sentir la responsabilidad de esa misión, que exige de ellos comprensión, prudencia, saber enseñar y, sobre todo, saber querer; y poner empeño en dar buen ejemplo. No es camino acertado, para la educación, la imposición autoritaria y violenta. El ideal de los padres se concreta más bien en llegar a ser amigos de sus hijos: amigos a los que se confían las inquietudes, con quienes se consultan los problemas, de los que se espera una ayuda eficaz y amable.

Es necesario que los padres encuentren tiempo para estar con sus hijos y hablar con ellos. Los hijos son lo más importante: más importante que los negocios, que el trabajo, que el descanso. En esas conversaciones conviene escucharles con atención, esforzarse por comprenderlos, saber reconocer la parte de verdad -o la verdad entera- que pueda haber en algunas de sus rebeldías. Y, al mismo tiempo, ayudarles a encauzar rectamente sus afanes e ilusiones, enseñarles a considerar las cosas y a razonar; no imponerles una conducta, sino mostrarles los motivos, sobrenaturales y humanos, que la aconsejan. En una palabra, respetar su libertad, ya que no hay verdadera educación sin responsabilidad personal, ni responsabilidad sin libertad.

Los padres educan fundamentalmente con su conducta. Lo que los hijos y las hijas buscan en su padre o en su madre no son sólo unos conocimientos más amplios que los suyos o unos consejos más o menos acertados, sino algo de mayor categoría: un testimonio del valor y del sentido de la vida encarnado en una existencia concreta, confirmado en las diversas circunstancias y situaciones que se suceden a lo largo de los años.”

Se trata de un fragmento de una homilía pronunciada en Navidad de 1970 por San Josemaría, en la que se muestra la afirmación de que todo está inventado. ¡Pero es que además funciona!

Creo que sobra cualquier otro comentario.

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17 julio, 2006

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA


No deja de ser sorprendente el hecho de que en pleno siglo XXI, en una de las naciones consideradas del “Primer Mundo”, un gobierno que se dice “progresista” esté intentando implantar una asignatura obligatoria –con la misma importancia que la Lengua o las Matemáticas– que viola el derecho de los padres a decidir en libertad las convicciones morales o religiosas que quieren en la educación de sus hijos; algo que va en contra de lo recogido en el artículo 27 de nuestra Carta Magna.

Digo que es sorprendente, ya que si prescindimos del fondo de la susodicha asignatura, vemos cómo el progreso nos lleva hacia atrás en el tiempo alrededor de medio siglo, cuando en las escuelas españolas –desde el parvulario- aquellos maestros con vocación (maestros con mayúsculas) nos enseñaban una cosa que se llamaba “urbanidad”; algo que con el paso del tiempo nos ha servido para saber que hay unas normas, basadas en el respeto, en la educación y en el orden, que se deben observar para asegurar la convivencia.

Pero si no prescindimos del fondo, la cosa deja de ser sorprendente para convertirse en indignante. Disfrazado bajo el velo de una recomendación de la UE para paliar el "déficit democrático" que se observa en la Unión se esconde el afán del gobierno por imponer sus nuevas formas de relación humana. Así, donde no existía una necesidad, mediante una hábil maniobra de propaganda informativa del lobby gay, se creó, dando lugar al mal llamado “matrimonio homosexual” (recordemos que iban a contarse por cientos de miles dichos “matrimonios” y sin embargo en los seis primeros meses se contabilizaron 1.275). Y ahora, para justificar esa gran mentira se crea una asignatura que abordará también la transmisión de valores morales, la tolerancia y el respeto al diferente; es decir, se adocenará a los escolares transmitiéndoles como normal aquello que, a la vista de los propios resultados es anormal. ¡Y todo ello arrogándose el Estado la responsabilidad máxima en la transmisión de valores, por encima del derecho de los propios padres!. En este caso, parece claro que el mal llamado progreso nos va a quitar derechos.

Y si en estas condiciones se nos merman las libertades y se nos hace volver al pasado, ¿no sería mejor que nos permitieran seguir siendo “conservadores”, al menos en lo referente a la familia? No olvidemos que con esta institución implantada en nuestra sociedad, en su forma original, la humanidad ha sido capaz de progresar aún a pesar de haber tenido en su seno mentes obtusas como las que ahora nos gobiernan.

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