08 octubre, 2008

FOMENTAR LA COEDUCACIÓN


No saben qué hacer. Lo intentan una y otra vez y no lo logran. Intuyen que el éxito de su “revolución” consiste en que se rompan los nexos de unión entre padres e hijos, porque de esta manera es más fácil actuar sobre las conciencias de estos últimos. Han escuchado que para que un cambio en la sociedad triunfe, uno de los pilares en los que tienen que incidir es en el sistema educativo. Y allá están afanándose al igual que han ido haciendo en los años precedentes. Primero, con la inmersión lingüística; luego, dando a los alumnos a elegir entre asignatura de religión o asignatura de ética, careciendo esta última de contenidos y en la mayoría de los casos siendo impartida al mejor criterio de profesores sin formación; después eliminando la ética y sustituyéndola por juegos para aquellos que no quisieran cursar religión; últimamente, implantando por Real Decreto la asignatura de claro adoctrinamiento ideológico mal llamada Educación para la Ciudadanía (de la que adjuntamos un exhaustivo análisis de los libros de texto que se están utilizando este curso para que se pueda comprobar el tipo de “educación” que se está impartiendo). Y ahora, la última embestida es la de fomentar la “coeducación” (otra palabreja hueca como las que tanto les gustan), por supuesto y como viene siendo norma en todas estas actuaciones, saltándose “a la torera” el deber de informar a los padres.

Es cierto que, a estas alturas, la capacidad que tienen nuestros gobernantes de sorprendernos es prácticamente nula, porque se les ve venir. Y no es menos cierto que la mayoría de los ciudadanos, por desgracia, ya no nos escandalizamos casi por nada. Pero sucede que, nuevamente, lo que está en juego es la educación de nuestros hijos, y lo que ha pasado esta vez en Cataluña podría pasar mañana en cualquier parte de nuestro país. Y esta es una línea que ya no podemos dejar que la traspasen, lo mismo que han hecho los padres de esos niños a los que su centro escolar quería obligar a que “compartiesen los vestuarios para ducharse” bajo el pretexto de aplicar la "coeducación" y "fomentar el respeto y la naturalidad en la aceptación del propio cuerpo y de los demás, sin poner barreras que obliguen a separar a alumnos por sexos".

De aquí a que a algún iluminado se le ocurra plantear la iniciativa de hacer colegios nudistas para fomentar “la naturalidad” no falta nada. En el peor de los casos no será aprobada, pero servirá para que durante unos días no se hable de la crisis económica. Esa que durante tanto tiempo nuestro Presidente ha dicho que no existía.

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07 febrero, 2008

A POR LA FAMILIA


Durante el año y medio largo que lleva este blog en la red he podido constatar muchas cosas relativas a la familia y a su entorno. En la mayoría de los casos son positivas, pues muestran que, a pesar de los ataques que recibe, la institución familiar está fuerte y responde a todas las agresiones mostrando una solidez que ya la querrían para sí cualesquiera otras organizaciones de la sociedad. Sin embargo, y por desgracia, también he podido comprobar cómo los ataques se redoblan cada día con más fuerza, desde los más diversos ámbitos; cómo en cada nueva ocasión se llevan a cabo de manera más sibilina, tratando de mostrar siempre una “cara amable” que no esconde sino un plan perfectamente orquestado para conseguir doblegar los valores naturales en los que se asienta; cómo sus enemigos buscan con afán desnaturalizarla mediante el bombardeo mediático dirigido a sus miembros más débiles: los hijos, con el objetivo de inculcarles sus principios ideológicos basados en los “-ismos” (relativismo, "buenismo", laicismo, gnosticismo, ...), todos ellos opuestos a los valores tradicionales de la familia; cómo, en definitiva, se persigue con todo ello la transformación absoluta de la sociedad en la que el hombre, libre de las “ataduras morales” que radican en el seno de la familia, pierda toda su dimensión en aras de alcanzar la perfección humana sólo con su esfuerzo.

No creo haberme equivocado mucho en mi análisis, porque es evidente que esto es lo que está pasando en la actualidad (de manera más acentuada en mi país) y aunque les cueste reconocerlo a los que me tachan de catastrofista (palabra muy utilizada en esta precampaña electoral por aquellos que se auto-proclaman progresistas y tolerantes, aunque no están dispuestos a “tolerar” al que discrepa) no hay nada más que recurrir a las hemerotecas para comprobarlo. ¡Y eso, a pesar de que la inmensa mayoría de los medios de comunicación están de su parte!

En el fondo, todo se reduce al binomio más antiguo de la humanidad: el hombre que juega a ser Dios unido a un afán desmedido por alcanzar el mayor poder. Y en esta carrera a ninguna parte (acumulan tesoros y gloria para ser, al cabo de unas decenas de años, los más ricos y poderosos del ... ¡¡¡cementerio!!!) tienen que quitarse de en medio todos los obstáculos que les impiden alcanzar sus fines, empezando por el lugar en el que se transmiten los valores naturales en los que se forma a la persona: la familia; y dentro de ella rompiendo los matrimonios, promoviendo el desprecio a la vida, relativizando la moral, inculcando los principios del laicismo, adoctrinando a los hijos en contra de la opinión de sus padres, permitiendo el menosprecio a la autoridad, fomentando la violencia mediante la “ley del más fuerte”, ...

Ya se sabe, todo vale con tal de tener poder, de conseguir la mayor influencia política, social y económica. ¡Maldita masonería!

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09 enero, 2008

DOS MILLONES DE RAZONES


No era mi intención escribir este artículo, pero a la vista de las declaraciones en tromba que están realizando dirigentes del PSOE y adláteres estos días (entre otras las de la Ejecutiva Federal, las de José Blanco y Jesús Caldera, las de Felipe González e Iñaqui Gabilondo, las del propio Rodríguez Zapatero que las hace por partida doble o las de los “católicos” José Bono y el flamante embajador ante la Santa Sede Francisco Vázquez) creo que es necesario realizar una serie de puntualizaciones, pues hay dos millones de razones que lo avalan.

Estuve el pasado día 30 de diciembre en la impresionante
concentración en defensa de la familia, que bajo el lema "Por la Familia cristiana" congregó a más de dos millones de personas en la plaza de Colón y calles adyacentes de Madrid en defensa de los valores que, durante la presente legislatura, han sido atacados de forma permanente por el gobierno socialista. Y allí no escuché hablar de política a ninguna de las personas que hablaron desde la tribuna, ni a obispos, ni a cardenales, ni a ninguno de los laicos; el Papa no me dijo que para ser una familia, mi mujer debiera quedarse en casa con la pata quebrada; tampoco escuché a nadie que quisiera salvarme, ni me inculcaron ideas integristas; y, por supuesto, ninguno de los obispos o cardenales que hablaron me puso las cosas más difíciles de lo que se las ponen a un católico los obispos belgas. A la vista de esto, no puedo menos que manifestar que todas las declaraciones que los dirigentes antes mencionados han realizado estos días son absolutamente falsas.

La reacción natural de cualquier padre que ve como su familia está siendo atacada es la de salir en su defensa. Y eso es lo que ha hecho con este acto la Iglesia Católica española, pues lleva cuatro años viendo como a sus hijos se les insulta y denigra en los desfiles del “día del orgullo gay”, o como se les ataca con leyes como la del “matrimonio homosexual” o la del “divorcio exprés”, o como se intenta sustituir la enseñanza de la religión por un bodrio adoctrinador en el socialismo llamado “Educación Para la Ciudadanía (EPC)”, o como se ha ampliado “de facto” la ley del aborto al hacer la vista gorda a las innumerables irregularidades que se están cometiendo en ese holocausto infantil.

Ante esa defensa de la familia realizada por la Iglesia Católica, la respuesta es una serie de reacciones airadas y en cadena, que más de una semana después se siguen sucediendo, lo que demuestra que a la prepotencia de nuestros gobernantes les hace mucho daño que se recuerde la verdad ante tamaño número de personas. Como dice la cita falsamente atribuida a Don Quijote, “ladran, Sancho, luego cabalgamos”.

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30 septiembre, 2007

DIMES Y DIRETES


Desde que el periodismo se convirtió en el “cuarto poder” -por la creciente influencia que mostraba en la creación de una determinada opinión pública-, hemos podido comprobar cómo cualquier persona puede pasar de “héroe a villano” en apenas unos días, en función de los gustos o intereses de quien mueve los hilos de la información. Una gran parte de que esto sea así se debe al periodismo “sensacionalista”, ese que con su particular manera de contar las noticias no busca la verdad de los hechos sino incrementar las ventas a costa de la atracción que el morbo ejerce sobre el ser humano. Pero no sería justo achacarle toda la culpa, puesto que en nuestros días ese periodismo efectista está siendo sustituido por el mayor peso que están adquiriendo las corrientes de opinión relacionadas con lo que está de moda: con lo “políticamente correcto”. A estas alturas, a nadie se le oculta que esas corrientes son artificialmente organizadas para hacer creer a la sociedad que lo blanco es negro, que lo útil ha dejado de servir, que lo natural está caduco y que lo que se lleva es lo antinatural. Y para conseguir eso se ha ideado un factor común a todas ellas: el ataque indiscriminado contra las diferentes estructuras que han sustentado el progreso de la humanidad, cuyo fin último es la implantación de un laicismo destructivo en el menor tiempo posible.

En este sentido estamos viendo como uno de los principios básicos del Derecho, la presunción de inocencia, está siendo continuamente violado por “pseudo-periodistas” que no se limitan a transmitir la información relativa a una noticia sino que se erigen en jueces y condenan sin pruebas concluyentes antes de que se celebre el juicio. Crean una maraña de “dimes y diretes” capaz de confundir a cualquiera y que en el último episodio de esa insidia colectiva se está cebando en unos padres que, en el peor de los casos, bastante tienen con la desgracia que están viviendo.

No soy quien para opinar si son inocentes o culpables, puesto que carezco de la información que manejan los investigadores del caso, pero reconozco que se me hace tremendamente difícil pensar en que una madre sea capaz de hacer lo que la prensa lleva publicando sobre la señora McCann. Aunque realmente lo que me preocupa es que, pase lo que pase, ya se ha juzgado a esos padres, y si al final resultaran inocentes -y la policía se hubiera equivocado, como ya ha pasado en dos ocasiones- difícilmente se podría reparar el daño moral que se ha hecho a su honor y a su fama.

Y yo me pregunto, ¿hubiera pasado lo mismo si los padres de Madeleine no hubieran sido jóvenes, listos, influyentes y católicos? Las hipótesis en las que se fundamenta la investigación (que sólo son una serie de ideas atrevidas, pues no hay pruebas) ¿hubieran sido las mismas?

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18 septiembre, 2007

CREANDO “GALLIFANTES”


Se consumó la amenaza contra el sentido común. Después de varios meses de anuncios y desmentidos y de varios debates no exentos de polémica, el gobierno del Reino Unido ha claudicado ante las presiones de una parte de los médicos, de algunos científicos y de asociaciones representantes de enfermos de diabetes, párkinson o alzhéimer, y ha dado su visto bueno a la investigación con embriones híbridos “humano-animal”. Y es que la historia se repite una y otra vez para que volvamos a asistir perplejos a un nuevo episodio de la lucha del hombre por llegar a ser Dios.

Siempre se hace de la misma manera... Poniendo como pantalla la necesidad de investigar para mejorar los beneficios que están sin explotar en algún campo de la ciencia (que curiosamente siempre es el de la bioética), primero se vulnera “un poco” la ley, lo suficiente como para generar un debate sobre la conveniencia de modificarla. Luego, durante un tiempo determinado, se hace una campaña mediática en la que se presentan los “enormes” beneficios que se conseguirán si se reforma la ley. A continuación se busca un “caso lacrimógeno” que será expuesto a “bombo y platillo” en todos los medios de comunicación y al mismo tiempo se ataca y denigra a quien se le ocurra disentir. Por último se minimizan los “daños colaterales” ocultándolos o haciendo ver que en su tratamiento se han seguido escrupulosamente unas pautas que evitan su manejo indiscriminado. Es la misma historia que ya vimos en
El marketing del mal, solo que esta vez se ha ido demasiado lejos, al haber roto todas las barreras de la ética, traspasando la frontera del cruce de distintas especies que hasta la fecha estaba prohibida en el campo de la biotecnología.

Parece ser que uno de los mayores impulsores de esta aberración ha sido Ian Wilmut, responsable del equipo que clonó a la oveja Dolly, quien no ha escarmentado aún de su experimento anterior que terminó con una muerte acelerada del desgraciadamente famoso animal debido a los tumores que se propagaron por su cuerpo. Es muy probable que ahora quiera hacerse famoso de nuevo anunciando la creación de un
“Gallifante”, pero en el fondo lo que quiere es seguir matando seres humanos (esta vez, según sus propias afirmaciones, embriones humanos al 99%) sin “el impedimento de la escasez de óvulos humanos que existe actualmente” ya que “sólo (¿?)” hay los que se descartan en los tratamientos de fertilidad.

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15 agosto, 2007

EDUCACIÓN PARA EL ADOCENAMIENTO


Estaba claro que una vez que el gobierno había perdido la calle, y con ella la influencia sobre la sociedad -que con tanta habilidad como falta de escrúpulos había manipulado desde el final de la legislatura anterior, cuando estaba en la oposición-, debía poner en marcha el “plan B” para ganar la conciencia de los futuros votantes y, de paso, seguir con la campaña de cambios radicales en la sociedad tendentes a destrucción de la sociedad previa a la implantación de un nuevo régimen en España o, a lo peor, en lo que quedara de ella. Y en esas, apareció uno de esos ideólogos del resentimiento con añoranzas mal disimuladas del más rancio marxismo y “redescubrió” la forma que tienen las dictaduras de ganarse a la gente: dirigir la educación de las personas mediante la transmisión de mensajes enfocados a ensalzar aquello que en un momento más interese. Es decir, diseñar el “adocenamiento” de los ciudadanos. Así, bajo el pretexto de nuestro bien (sibilina manera de imponer que tienen todas las dictaduras), ya nos han controlado qué debemos comer, qué y cuánto podemos beber, a que velocidad hemos de conducir, ..., y esto, ahora que el Estado pregona a los cuatro vientos que su objetivo es velar por nuestras libertades, se traduce en recortes nunca imaginados de las mismas, en un control férreo de la parte material de nuestras vidas. Y por si esto no fuera suficiente, en un alarde de “tolerancia sin límites”, el intervensionismo de los socialistas que nos gobiernan ha desempolvado su lado marxista (ese del cual renegaba el PSOE en los años de la Transición de la mano de Felipe González), para tratar de controlar nuestra parte espiritual mediante la imposición de la asignatura “Educación para la Ciudadanía”, no permitiéndonos ejercer nuestro derecho de oposición a esa intromisión en nuestras vidas y amenazándonos con el peso de la ley si decidimos declararnos objetores de conciencia.

Desde fuera podría pensarse que este asunto no tendría mucha importancia si sólo fuera fruto del “calentón mental” de unos gobernantes irresponsables. Pero no es así. Se trata de poner a prueba en España un plan perfectamente orquestado para la transmisión de los “valores oficiales del laicismo progresista”, es decir, de una nueva forma de manejo de las conciencias dirigida a alienar a las personas que, si sale bien, pronto será exportada a otros países del mundo, empezando por nuestra querida Iberoamérica. Y en esta “batalla” es mucho lo que nos jugamos; para empezar, lo más sagrado que tiene el hombre: su libertad.

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08 agosto, 2007

HABLAR POR HABLAR


Con una frecuencia cada vez mayor vemos como personas que han llegado a lo más alto de sus carreras, quizá alentados por esa necesidad imperiosa de protagonismo que da el ser centro de atención o quizá por esa desmedida vanidad alimentada por la sucesión continuada de éxitos en sus vidas, se dedican a hacer declaraciones que, lejos de servir para afianzar su liderazgo, les sitúan en la frontera del ridículo. No es raro, como digo, ver personas en nuestros días que se descuelgan con declaraciones como las que ayer realizaba Santiago Grisolía en uno de los Cursos de verano que la Universidad Complutense celebra en El Escorial. El profesor Grisolía, uno de los más insignes investigadores que ha dado la ciencia en nuestro país, discípulo de Severo Ochoa, varias veces candidato al premio Nobel y ganador del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1990, proponía “controlar la natalidad para combatir el «cambio climático»”. Esta afirmación, tan absurda como carente de base científica, venía adornada con otra no menos absurda a la par que demostrativa de una falta total de solidaridad: "En los países desarrollados el crecimiento demográfico se está parando, pero en las demás regiones es necesario tomar medidas como las establecidas en China, aunque existan sectores que no lo compartan”. Y para guinda del pastel se despachaba reclamando consenso a los gobernantes, que son quienes “deben tomar medidas basándose en los datos y predicciones proporcionados por los científicos e investigadores”. ¡Toma nísperos!

No creo necesario revisar cada una de las veces en los que los científicos e investigadores se han equivocado en sus previsiones, que no han sido pocas que digamos. Tampoco creo necesario volver a repasar lo ya escrito
en un artículo anterior respecto de la “defensa del no nacido” que hace la ONU, organización a la cual el profesor Grisolía debe rendir vasallaje en su condición de miembro destacado de la UNESCO. Sólo en esta tesitura se puede concebir que una persona de la talla del citado investigador se halla prestado a realizar las citadas declaraciones, máxime cuando los argumentos peregrinos que esgrime se pueden refutar con suma facilidad. Baste decir que una familia numerosa de esos países en los que quiere controlar la natalidad gastan menos energía en un año que la que él gasta en apenas unas horas de funcionamiento de su laboratorio investigando en temas tan apasionantes como “la enzimología del metabolismo de nitrógeno (ciclo de la urea y degradación de pirimidinas), el metabolismo de fosfogliceratos, el recambio y degradación intracelular de proteínas y el control de la síntesis de la tubulina en el cerebro”.

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28 julio, 2007

AMENAZAS A LA CIUDADANIA


Hace unos meses, un visitante chileno dejaba un comentario, a propósito de un artículo sobre el relativismo moral en el que decía que “es demasiado fácil darse de defensor de palabra de ciertas ideas, y luego al enfrentar la realidad actuar de modo contrario. Argumentos puede haber muchos, pero no ser capaz de actuar según se piensa deja mucho que desear. Acá en Chile usamos una frase muy antigua: «el padre Gatica predica pero no practica»”. Esto, que se me quedó grabado por la sencillez del argumento y por la contundencia de la afirmación, hoy me ha vuelto a la memoria cuando he leído la declaración del ministro de justicia: “quien no cumpla la ley tendrá que atenerse a las consecuencias”. Y es que, en esa carrera por ganar méritos de cara a las elecciones que se avecinan, le tocaba el turno al Ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, como un eslabón más en la ya larga cadena de amenazas que se han proferido desde el gobierno a los padres que se han acogido al derecho constitucional de la Objeción de Conciencia, como método último de defensa ante la imposición del “adoctrinamiento socialista” de los hijos, enmascarado bajo ese engendro de asignatura llamada “Educación para la Ciudadanía”.

Este ministro es el mismo que dijo abiertamente cuando era fiscal
“soy de izquierdas y como tal actúo”. Y a este ministro, que sólo se permite a sí mismo esas licencias, es al que le digo yo ahora que “soy católico y como tal actúo”, y en el uso de mi libertad, esa que me ha dado Dios (no el gobierno) y de la cual deberé dar cuentas algún día, presento mi objeción de conciencia contra la asignatura Educación para la Ciudadanía por muchos motivos, pero ante todo por el que me faculta como padre a elegir la formación moral que quiero para mis hijos y no la que me imponga un gobierno que utiliza la palabra “educación” para adoctrinar a los niños en el laicismo más recalcitrante y en el socialismo más rancio y trasnochado.

Decía Simón Bolívar que “Sólo la democracia... es susceptible de una absoluta libertad, libertad que se define como el poder que tiene cada hombre de hacer cuanto no esté prohibido por la ley” y la ley, señor ministro, no solo no me prohíbe ejercitar mi derecho sino que me lo confiere. Y en nuestra democracia, la ley de leyes es la Carta Magna que así lo recoge. Otra cosa es que lo que la mayoría de los españoles entendemos por democracia no sea lo que usted piensa; en ese caso me remito al discurso que pronunció Nelson Mandela en la Cumbre del Mercosur, celebrada en Ushuaia, en julio de 1998, en donde dijo que “si no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento”.

¡Ah! Y aplíquense un poco de su
“bálsamo de Fierabrás” en el aspecto relativo a la ciudadanía y dejen de amenazarnos, que por ese camino no van a conseguir nada.

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19 julio, 2007

TOLERANCIA CERO


Durante las pasadas fiestas de San Fermín, una peña navarra denominada “Mulhiko Alaiak” para divertirse, paseó por las calles de Pamplona “una caricatura irreverente de Jesucristo”, una pancarta en la que se representaba a Cristo crucificado con el brazo derecho levantado a modo de saludo hitleriano. La respuesta ha venido de la mano de un acto de “reparación al Crucificado” presidido por el arzobispo de Pamplona, Monseñor Fernando Sebastián, quien dijo en la homilía del acto cosas como que “... es un error y un dolor, un pecado de orgullo y de ingratitud querer alcanzar las metas más altas de nuestra humanidad despreciando o ignorando a Jesucristo”, pero que “no se asusten nuestros hermanos no cristianos” pues “aunque pudiéramos nunca trataríamos de imponerles nada por la fuerza. No buscamos el poder, ni pretendemos alcanzar privilegios de ninguna clase. Simplemente les pedimos respeto y estima para poder vivir juntos, sin agravios ni agresiones de nadie contra nadie”.

En estos últimos días la
campaña de captación de socios del Getafe CF también ha tenido como punto de partida la ofensa gratuita a los católicos. Los autores del spot han hecho “una provocativa reinterpretación de la Biblia” escenificando “pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamento, mientras personajes como Abraham y su hijo Isaac, e incluso Jesucristo, van negando su devoción a Dios para entregarse a divinidades paganas”. La respuesta ha sido la protesta de mucha gente anónima que se siente ofendida y que ve como cada día que pasa es mayor el número de agresiones y menor el respeto que se tiene hacia sus creencias.

Son sólo dos muestras de lo que está sucediendo en esta sociedad en la que iba a imperar el talante y el respeto, en la que se iba a escuchar a todos y a dar igual número de oportunidades. Los católicos, después de algo más de tres años de imposición de una “sociedad laicista”, estamos hartos de que nos insulten, de que se mofen de nuestras creencias, de que utilicen nuestra religión para obtener la notoriedad que no alcanzarían si sólo dependieran de su trabajo. Como dice un amigo en el artículo titulado
“Contra los blasfemos”, publicado en su blog, “A muchos católicos nos ha ofendido el spot. Y nadie tiene derecho a decirnos si debemos o no ofendernos. Si a alguien no le molesta que le llamen imbécil, pues allá él. Pero a mí me molesta que se burlen de Jesucristo y TENGO DERECHO A SER RESPETADO. Por eso, YA ESTÁ BIEN. Tolerancia cero con el ofensor”.

Pues eso, que suscribo plenamente la afirmación: ¡¡¡TOLERACIA CERO CON EL OFENSOR!!!.

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06 julio, 2007

¿QUÉ ES MEJOR ...


Desde que tengo este blog (que, por cierto, hoy cumple un año), me he ido acostumbrando a recibir todo tipo de comentarios a los artículos que escribo. Por regla general suelo publicarlos todos, o al menos aquellos que dan su opinión al tema de que se trate, sin entrar en descalificaciones personales o insultos. Es “norma de la casa” aunque algunos no lo entiendan y hablen en otros foros y en sus blogs de censura, e incluso envíen mensajes aprobatorios bajo nombres supuestos con la finalidad de probar la existencia de dicha “censura”. Comento esto porque hace unos días recibí un mensaje a propósito de este artículo en el que una persona, apelando a mis “posibles fobias homosexuales” trataba de ponerme en el aprieto de contestar la pregunta que me hacía: “¿Es mejor que un niño no sea adoptado de un orfanato a que lo adopte una pareja homosexual?”.

No pensaba contestarle, ya que después de visitar su blog he podido comprobar la confusión mental que tiene en un montón de asuntos (desde tratar de relacionar el catolicismo con ser vegetariano o la de llamarnos “asesinos” a los que no practicamos esa “forma de vida” o a los que nos gustan las corridas de toros), pero ha seguido insistiendo con mensajes y con artículos en su blog, y creo que lo mejor es dejar clara mi postura en este tema, si es que no he sido suficientemente explícito hasta la fecha en diferentes artículos.

Pienso, por haberlo constatado en múltiples ocasiones y por haberlo escuchado a diversos investigadores médicos (de diferentes grupos políticos y distintas religiones), que la homosexualidad es una disfunción de la que no es culpable quien la sufre; y conozco a bastantes homosexuales que comparten esta afirmación. Por este motivo creo que existen multitud de formas de ayudar a estas personas, sin por ello tener que recurrir a “normalizar” lo que por naturaleza es “anormal”. Es decir, estoy absolutamente a favor de que se les reconozcan a los homosexuales los derechos que puedan tener cualesquiera otras personas, pero estoy también absolutamente en contra de que a sus uniones se les llame matrimonio y a que, tomando como base esta definición, los homosexuales puedan adoptar niños; pues un niño necesita de un padre y de una madre para crecer sin que se resienta de algún modo su estado psíquico natural y ninguna de esas dos figuras puede ser sustituida aleatoriamente por otra del mismo sexo sólo porque medie en ello la satisfacción del placer de uno de ellos.

Con esta “declaración de principios” contesto a mi llamémosle “anónimo visitante” que no se trata de escoger entre un mal menor y otro mayor, ya que por la misma regla se podía preguntar: ¿qué es mejor que te torturen durante varios días hasta matarte o que te corten un brazo y una pierna y dejar que te desangres?. Me imagino que nadie en su sano juicio elegiría ninguna de ellas.

¡Ah!, y en cuanto a que lo importante es “lo buenos padres o madres que realmente sean independientemente de su número y genero” sólo decirte que si ya es difícil educar a los hijos en un matrimonio de hombre y mujer, no me imagino lo que sería en una "comuna" de tres gays, dos lesbianas y cuatro transexuales, que según tu “eso es una verdadera familia” pues no importa ni el número, ni el género. ¡Qué país!

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30 junio, 2007

MASCARAS FUERA


Según proclaman a los cuatro vientos los voceros de la mayoría de los medios de comunicación, estamos en la “semana de las fiestas del Orgullo Gay”. Este año, el “lobby rosa” ha tirado la casa por la ventana, con el fin de demostrar el poder de convocatoria que tiene y de paso, tratar de echar una mano -para que cuadren las cifras- a todos aquellos que dijeron que en España había “cinco millones de homosexuales” dispuestos a cambiar de estado civil, para que el gobierno impusiera la ley que regulaba el “matrimonio homosexual”. Para ello han organizado en Madrid el Festival internacional 'Europride', con el que pretenden reunir en la capital del reino a dos millones de homosexuales de toda Europa (no hay que ser muy lumbreras para ver que las cifras no cuadran “ni a tiros”).

Pero no es mi intención hablar de números, que a estas alturas ya son la muestra palpable de cuanto nos engañaron, sino de lo que ha sucedido en el
pregón de las citadas “fiestas”. En él, un grupo de actores -que esta vez no estaban actuando- jugando a ser progres trasnochados, llegaron a decir cosas tales como que el 'Europride' se celebra en un país “donde el calor no es siempre el de la climatología sino el de nuestras pasiones demoníacas”, que se invitaba a los forasteros “a gastar el tiempo de estos días haciendo todo lo posible para ganarse la condenación eterna”, que quien participara en los actos programados tendría “un pie más cerca del infierno deseado”, o que “el 'eurorgullo' sea el comienzo de una explosión de libertad que recorra Europa de confín a confín y conquiste para siempre los derechos del infierno en todos los países que la componen”. Sobran los comentarios.

Por fin se quitan la máscara y muestran sus verdaderas intenciones. Con tal de disfrutar de fama y dinero y de tener cualquier tipo de placer son capaces de vender su alma al diablo; a ese al que invocan para celebrar una “fiesta” en la que para divertirse volverán a insultar a los que pensamos distinto como lo hicieron en el año 2006
y en el año 2005. Y mientras tanto, el maligno les dará ese “minuto de gloria” en la tierra y les ayudará a minar todas las instituciones que le molestan, empezando por la familia. ¡Lástima que a cambio les pida toda la eternidad para cobrarse el favor y no se estén dando cuenta!

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10 junio, 2007

RIZAR EL RIZO


Asistimos casi a diario, no sin sentir en la mayoría de los casos cierta vergüenza ajena, a programas de televisión en los que se muestran los diferentes tipos de “habilidades” de las más variopintas personas. Habilidades que, casi siempre, descubren cosas fuera de lo común, es decir, cosas que la gente normal y corriente no es capaz de hacer y que por eso son “noticia” y causa de que con ellas puedan aparecer en la televisión en busca de su “minuto de gloria”. Salvo “hazañas prodigiosas”, no es frecuente que esas habilidades salgan del entorno del programa en el que se desarrollan y mucho menos, que las agencias periodísticas se hagan eco de ellas y las vayan rebotando a los diferentes medios de comunicación. Pues bien, esto que parece que tiene todo el sentido del mundo, no se cumple con todas aquellas cosas que rodean a la homosexualidad. Y ¿por qué?, pues porque se trata de hacer normal y natural aquello que es “anormal” y antinatural, utilizando todo el poder de los medios de comunicación y no dudando en manipular hasta las “noticias” más asépticas.

Este es el caso de la información aparecida (entre otros) en un
diario gratuito, cuyo titular dice así: “Una pareja gay de flamencos hace realidad su sueño de ser padres”. ¡Casi nada! Se presenta una situación en la naturaleza entre dos flamencos que es fácilmente asimilable a la que -según nos han estado haciendo ver durante estos últimos años- viven los homosexuales. Se utilizan argumentos tales como el sufrimiento que han tenido para alcanzar su fin, la persistencia en conseguir su objetivo, o las dificultades que han superado en este tiempo para “convertirse felizmente en padres”; al mismo tiempo que se hacen afirmaciones sobre su tendencia sexual o sobre la alta frecuencia que en la naturaleza se da para este tipo de situaciones, sin aportar ningún dato científico que avale tales afirmaciones salvo la palabra de la portavoz de la organización que ha hecho tamaño descubrimiento (según este criterio, dos personas que hayan vivido en una residencia masculina de estudiantes son gays pues allí “no hay hembras suficientes”; y además, este hecho muestra que “las parejas gay son frecuentes” entre los estudiantes).

Se están esmerando en “rizar el rizo” para hacernos ver como lo más normal del mundo el hecho de la adopción por parte de las parejas homosexuales. Y para ello no dudan en utilizar argumentos propios de un programa de variedades o de videos caseros. Es tal el grado de justificación de lo injustificable que por no saber, ya no saben ni manipular la información.

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26 mayo, 2007

LA NUEVA EDUCACIÓN EN VALORES


Tal y como se ha diseñado hasta la fecha la implantación de la nueva asignatura con la que el gobierno pretende educar a nuestros hijos -arrogándose el derecho que nos asiste a los padres de ser los que determinemos la educación moral que deseamos para ellos-, no es de extrañar que la polémica que gira en torno a ella cada día sea mayor. Vaya por delante el que, al igual que el gobierno, pienso que uno de los más graves problemas que tiene nuestra sociedad es la falta de educación en valores. Sin embargo, existe un abismo entre el concepto que tengo yo de lo que son los valores y lo que significan para el gobierno. Para mí esos valores son cosas tales como el respeto, la sobriedad, el desprendimiento, la generosidad, la perseverancia, el sacrificio, la obediencia, la responsabilidad, la gratitud y la obediencia (por citar algunas de ellas). Pero parece que para el gobierno no. A la vista de lo publicado estos días, los “valores” que quieren transmitir están recogidos en la guía didáctica “Educar en Valores”, la cual da las oportunas orientaciones pedagógicas a padres y profesores sobre los contenidos que integrarán la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía.

A modo de resumen podemos decir que los temas tratados se recogen en una serie de capítulos en los que se tratan pacifismo, eutanasia, racismo, tolerancia o inmigración. Y como guinda a ese “pastel”, en otro de los capítulos llamado “Somos iguales, somos diferentes”, se ofrece orientación “sobre recursos didácticos útiles a la hora de abordar en clase el goce de la homosexualidad y la celebración del multiculturalismo”. Entre otros “recursos” se incluye un cómic (¿?) de un tal Nazario con el desafortunado título de “Alí Baba y los 40 maricones” (en
este enlace hay una muestra del cómic que enseña imágenes con contenido de sexo explícito, que pueden herir su sensibilidad y sus convicciones), una guía de sexo seguro para gays, o un catálogo con “artísticas fotografías” para la práctica de la homosexualidad. Parece increíble que sea esta basura la que quieren inculcar a nuestros hijos y que pretendan que los padres no nos sublevemos ante este despropósito ¿verdad?

Pero para más escarnio, a pesar de la gravedad de lo que acabamos de comentar, nuestros gobernantes han conseguido -vaya usted a saber por qué medios, que mucho me temo que sean económicos- el apoyo de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza-Centros Católicos (FERE-CECA), más preocupados por jugar a empresarios que por defender la moral que predica la Santa Madre Iglesia, y
ha tenido que salir al paso la Conferencia Episcopal Española en defensa del derecho de los padres a elegir la educación en valores para los hijos. ¡Dios mío, qué “cestos” seremos capaces de hacer con estos “mimbres”!

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17 abril, 2007

UNA MENTIRA REPETIDA MIL VECES ...


Podría haber titulado este artículo de otra forma. Por ejemplo: “El «matrimonio homosexual» no llega ni al 0,83% del total de matrimonios que se celebran en España cada día”, ya que eso es lo que recogía la noticia publicada este fin de semana en un diario nacional (complementada por esta otra) y que en extracto venía a decir que desde que en julio de 2005 entró en vigor la ley que regulaba las “uniones homosexuales”, se han producido en promedio al día algo menos de cinco uniones gays frente a los más de 600 matrimonios heterosexuales. Sin embargo, creo que el título escogido hace más honor a la verdad, ya que lo que ha sucedido es eso, que nos contaron una serie de mentiras durante unos meses hasta que las convirtieron en “verdad” para así poner a favor de sus intereses a la opinión pública.

Se van a cumplir ya dos años de la aprobación de esta controvertida ley -que supuso una fractura en la sociedad española y un pilar importante en la situación de crispación que vivimos hoy- y no se ve la tan cacareada avalancha de homosexuales en busca de un “matrimonio” con personas de su mismo sexo. Estamos a menos de tres meses para que se cumplan esos dos años y no hay rastro de esos “cinco millones de homosexuales” que había en España dispuestos a cambiar su estado civil de soltería mediante un compromiso ante la ley. Faltan menos de 80 días para el segundo aniversario y no se ha producido ninguno de los colapsos en los juzgados y ayuntamientos que se anunciaban como preludio de la necesidad imperiosa de regular, no la unión a efectos jurídicos y de equiparación de derechos de los homosexuales frente a los heterosexuales, sino el “matrimonio” de personas del mismo sexo. ¿Y qué significa todo esto? Pues nada más y nada menos que los adalides de que se aprobara la susodicha ley nos mintieron, tanto en la relevancia que iba a tener la aprobación de la medida, como en el alcance esperado de la misma.

Según la famosa cita de Goebbels, ministro de propaganda de Hitler: "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". Y esa es la táctica que han empleado nuestros gobernantes en este tema tan agresivo contra la familia (al igual que ya hicieron con el aborto, con el “divorcio exprés” o, como lo están haciendo últimamente, con la eutanasia, como ya denunciamos en
otro artículo). Lo peor de todo es que sabemos que nos están engañando, pero no hacemos nada ...

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08 marzo, 2007

EL HOMBRE TRANQUILO


Bajo el título original de “The Quiet Man”, John Ford rodó en 1952 una memorable película, una obra plácida, serena, íntima, de hondura inabarcable, en la que bajo la trama de un ex-boxeador irlandés que vuelve de América a su pueblo natal para recuperar su granja y escapar de su pasado, se desarrolla la historia de un hombre que huye de la provocación continua a la que le somete su mayor enemigo, el hermano de su mujer, luchando contra las costumbres locales y el pago de una dote. Sin duda una de las mejores comedias de su tiempo. Pero no es mi objetivo realizar la crítica de una película, sino poner de relieve la actitud de su protagonista.

Hace unos días, se ha conocido la noticia -lanzada a los cuatro vientos por los voceros de turno- según la cual se ha encontrado la “presunta tumba de Jesús de Nazareth” ¡¡¡hace 27 años!!!. Pero la noticia no queda ahí sino que dice que “el director de Titanic, James Cameron, junto al cineasta israelí de origen canadiense Simcha Jacobovici, dicen haberse basado en los años de investigación de renombrados arqueólogos, expertos en documentos históricos y especialistas en material genético” para realizar un documental (¿?) en el que se asegura que “Jesús mantuvo una relación sentimental con María Magdalena, tuvo un hijo con ella llamado Judah y los tres fueron enterrados en unas tumbas encontradas, las unas junto a las otras, en Jerusalén hace 27 años”. "Nosotros hemos hecho nuestro trabajo; y ahora es momento de que se abra el debate", ha dicho Cameron, más preocupado por pagar el peaje del oscar al lobby judío que maneja los hilos de la industria cinematográfica que por hacer un trabajo riguroso que ha sido tirado por tierra por el arqueólogo israelí Amos Kloner, uno de los primeros expertos que estudió la cueva cuando fue descubierta en los años 80 y que ha señalado a la BBC que "lo que buscan es hacer dinero".

Algunas veces me gustaría ser como Sean Thorton (John Wayne) en la película y tener su aguante y templanza para huir de las provocaciones continuas a las que me veo sometido por personajillos a los que nos les importa ridiculizar mis creencias, pero que al mismo tiempo ponen el grito en el cielo si imaginan -siempre sin motivo- que la civilización que me representa ataca, en apreciaciones sin el menor fundamento, a las suyas. ¿Se imaginan la reacción que tendrían estos elementos si basándose en estudios rigurosos realizados por personas de prestigio se hiciera una película en la que sacaran a colación que Cameron y compañía llegaron a esa conclusión después de haber sido sodomizados durante varios años por legiones de extraterrestres en el lupanar en el que trabajan sus madres? ¡Señor, dame paciencia para no caer en la provocación de responder!

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17 enero, 2007

¿EN QUÉ QUEDAMOS?


Lo bueno que tiene esto de los amigos es que cuando tienes algún problema, ahí están ellos para sacarte del apuro. Y a veces, como en esta ocasión, ¡lo hacen sin querer!. Me explico. Llevaba varios días tratando de casar un post con la
idea que ha tenido nuestro ministro de Asuntos Exteriores para desarrollar las prioridades de la presidencia española de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), y la solución la he encontrado en el Blog de mi querido amigo Aníbal Cuevas Ser_audaces, en un post titulado "Una_madre_buena". En él se muestra cómo la Iglesia Católica ha sido y es el centro de la gran mayoría de ataques y campañas de desprestigio. Y en vez de transmitir odio por esa persecución -que se viene sucediendo desde el primer siglo de nuestra era- nos educa a los cristianos en el perdón a los demás.

Como contraposición, nos salta el señor Moratinos con que “volcará todos sus esfuerzos (...) en combatir «la intolerancia contra los musulmanes»”. Que yo sepa, querido ministro, no hay ninguna persecución en el mundo hacia los musulmanes. Si así fuera, los medios de comunicación afectos a la izquierda -la inmensa mayoría en el mundo civilizado- ya habrían orquestado una campaña mediática para ponerlo de manifiesto. Sin embargo, estoy completamente seguro de que, al menos,
250 millones de cristianos serán perseguidos en 2007 por profesar su fe y que esa persecución será especialmente virulenta en los países islámicos, en los que se puede castigar la osadía de “discrepar en asuntos religiosos” con secuestros, conversiones forzadas, encarcelamientos, torturas, violaciones y hasta ejecuciones. Podríamos citar cientos de casos del inmediato pasado en los cuales se muestra la intolerancia del mundo musulmán hacia la civilización occidental representada por el cristianismo, algunos tan relevantes como el asesinato del cineasta Theo van Gogh, la persecución a la diputada holandesa Ayaan Hirsi Ali, las amenazas e insultos al Papa por su discurso en pro de la libertad y la tolerancia religiosa, las reacciones ante las viñetas de Mahoma publicadas en Dinamarca, ..., y otros muchos que no trascienden por la falta de relevancia de los inesperados protagonistas.

Una vez más, asistimos a una muestra de la distorsión de la realidad y del lenguaje practicada por uno de nuestros gobernantes. Y el objetivo no es hacer algo a favor del mundo musulmán, sino en contra ... ¡como no!, del mundo cristiano. Lo peor de todo es que esta campaña se orquesta bajo el amparo de una supuesta independencia religiosa. Y, como mucha gente, yo me pregunto ... ¿en qué quedamos? ¿somos o no somos un estado laicista?

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29 diciembre, 2006

ESPERANZA DE VIDA

En los tiempos que corren en nuestra España querida soy de los que piensan que cualquier noticia publicada, aunque sea en un periódico de cierta solvencia profesional, debe ser puesta en cuarentena. Se que por esta “declaración de principios” habrá gente que diga que soy un alarmista o que sólo busco casos extremos para comentar, pero es que a la vista del artículo publicado hace unos días en un periódico nacional (Tener muchos hijos reduce la esperanza de vida de los padres) no me resisto a dar mi opinión, pues sólo faltaba ya que se dieran argumentos amañados para reducir aún más la tasa de natalidad de los países más avanzados.

Para empezar, un título con una afirmación tan categórica y contundente sólo se puede corresponder con un minucioso estudio de investigación, que haya seguido de forma escrupulosa las normas más estrictas del análisis estadístico. ¡Pues no!, nada más lejos de la realidad. Se trata de un trabajo basado en “el análisis de más de 21.000 parejas reproductoras de la era preindustrial residentes en el estado de Utah y que contrajeron matrimonio entre 1860 y 1895”. Parece ser que los pseudo-científicos austriacos y estadounidenses que han realizado tamaña proeza del análisis no disponían de una muestra más actual, ni más heterogénea, ni más parecida en las circunstancias a la sociedad actual, para llegar a sus absurdas conclusiones. Da la impresión de que se quieren hacer extrapolables a día de hoy los resultados obtenidos en un periodo de tiempo de, nada más y nada menos que 35 años, el cual tuvo lugar hace ¡¡¡más de un siglo!!!. Y se deduce de la información que para los “investigadores” las condiciones de vida en el estado de Utah para las “parejas reproductoras” que vivían allí en la “era preindustrial” son las mismas que las que tenemos en la actualidad. ¿Alguien entiende algo?

Pero no menos importantes son las conclusiones a las que llegan los “investigadores” en la noticia que por su contenido merecía haberse publicado el como inocentada de cualquier periódico. Con las premisas anteriores se atreven a decir, entre otras cosas, que “aquellos que tenían más hijos presentaban una menor esperanza de vida”, que “cuando un progenitor fallecía, lo hacía en detrimento de su descendencia”, que “cuanto mayor era la familia, más papeletas tenían los padres para morir prematuramente, especialmente cuando los hijos fueron tardíos”, o que “cuanta mayor era la edad a la que se tenían, menor era la esperanza de vida”. En fin, creo que sobra cualquier comentario.

Y yo me pregunto ¿en qué clase de mundo vivimos en el que vale todo para formar la opinión de la gente?. Y ese todo está orientado siempre a cambiar las normas morales por las cuales la sociedad se ha regido hasta la fecha y con las que ha conseguido evolucionar hasta las cotas de bienestar que hoy se disfrutan.

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27 octubre, 2006

OCHO HERMANOS ...


Acabo de leer en un blog del diario digital periodistadigital.com un artículo titulado Ocho_hermanos_salvadores a propósito de la noticia aparecida estos días atrás en varios medios de comunicación en la que se informa de que “Sanidad ha dado luz verde a las ocho primeras parejas españolas que podrán concebir un hijo sano, previa selección de embriones”. Pasando por alto la descalificación que el anónimo escritor hace de los que opinamos distinto, hay tres argumentos que me han llamado poderosamente la atención por lo pueriles que son.

Dice el autor que “esta práctica en concreto no acarrearía ningún daño a los niños concebidos con este fin y, más bien al contrario, sería un procedimiento único para salvar la vida de otro pequeño, de su hermano”. Y se olvida en su “fino análisis” de explicarnos cuál es el daño que van a sufrir los niños que, concebidos por este método y en su estado embrionario, van a ser desechados por no ser compatibles con el objetivo de cumplir con la misión de salvar a su hermano vivo. ¿Acaso se puede afirmar que no acarrea ningún daño la muerte de ocho, diez, o más embriones -que no dejan de ser vidas humanas- que se crean y destruyen para intentar salvar otra vida?

Dice también que “es una medida que contribuirá a salvar muchas vidas que, de otra forma, estarían condenadas a desaparecer”. Y yo le digo que por cada vida que se intente salvar -que no se tiene la certeza de que se vaya a conseguir, porque para eso hace falta que el trasplante de células del cordón umbilical sea efectivo- se están condenando a la muerte a otras muchas que no van a tener la posibilidad de ver la luz del día, no por enfermedades, sino por el criterio arbitrario de unos pocos que juegan a ser Dios.

Pero el remate es la afirmación de que se trata de “una situación que no sólo está amparada por la ley, sino que tiene algo más fuerte a su favor: el sentido común y la bondad de sus fines”. Creo recordar que los asesinatos de judíos en el Holocausto nazi también fueron precedidos de leyes que amparaban la atroz persecución, lo que demuestra que una cobertura legal no garantiza la moralidad de lo aprobado. Pero además, no creo que sea de mucho sentido común segar una decena o más de vidas para salvar una sola, por más importante que sea esta última. Y ni que decir tiene que el argumento de la “bondad de los fines” se cae por su propio peso ya que por esa regla de tres, si matáramos a todos los terroristas, asesinos y violadores, que encontráramos estaríamos haciendo un favor enorme a la sociedad. A esa sociedad que abomina de la pena de muerte en aras de una defensa a ultranza de la vida, pero que se olvida de este principio cuando la que tiene que proteger es la de los mas indefensos y desvalidos. ¡Qué enorme contradicción!

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21 octubre, 2006

LA ONU Y EL ABORTO


Acabamos de saber que un conocido equipo de fútbol español va a llevar en sus camisetas propaganda de UNICEF. Su presidente lo justifica diciendo que así contribuirán “... a programas globales de Unicef para el beneficio de los niños que sufren, y de los niños que viven en situaciones de abuso y explotación”. Y esto, que es un gesto loable de dicha entidad deportiva, no se sustenta dentro de la lógica, ya que por una parte se están apoyando “los programas de UNICEF en favor de los niños y niñas del mundo”, mientras que por la otra se está dando legitimidad a las agresiones que la propia Organización de Naciones Unidas está llevando a cabo contra los niños promoviendo el aborto.

Son muy pocas las personas que conocen que desde mediados de la década de los 90, el Comité de Derechos Humanos de la ONU ha exigido a todos los países de América Latina que legalicen el aborto, tomando como base el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por los países miembros de la ONU en diciembre de 1966 y en vigor desde marzo de 1976.

Se trata de una estrategia conjunta adoptada hace más de diez años por diversas Comisiones de la ONU que supervisan la aplicación de los Tratados de Derechos Humanos, en colaboración con el Fondo de Población de las Naciones Unidas y diversas ONGs coordinadas por el Centro de Derechos Reproductivos de Nueva York y financiadas por conocidas fundaciones norteamericanas como la Fundación Rockefeller, MacArthur, Packard, Ford, Merck, ..., con el fin de sentar jurisprudencia que conduzca a la creación de una legislación internacional explícita en la que se obligue a todos los estados miembros de la ONU a legalizar el aborto.

En todas las ocasiones en que se examina la situación de los derechos humanos en los estados miembros, el Comité de Derechos Humanos de la ONU acusa sistemáticamente, y así lo recoge en sus conclusiones, a los países de América Latina de estar violando los artículos 3, 6 y 7 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, por no tener aún legalizado el aborto, aunque examinando dichos artículos no se encuentre en ellos ninguna referencia a la cuestión del aborto.

La última fase del trabajo de involucrar a la ONU con la promoción activa del aborto -que comenzó en 1952 con la fundación en Nueva York, por la familia Rockefeller, del Consejo de Población (institución que posteriormente crea un gran lobby junto a los órganos de la ONU y que ha ido creciendo con el paso del tiempo)-, se inició en diciembre de 1996, cuando diversas organizaciones a favor del aborto, bajo la coordinación intelectual del Centro de Derechos Reproductivos de Nueva York, realizaron un
Congreso cerrado y secreto en Glen Cove, NY, para pactar un nuevo proceso de imposición del aborto en los países donde este aún no hubiese sido legalizado.

Si realmente el objetivo de la entidad deportiva española es el de ayudar a los niños que sufren en el mundo, haría bien en vigilar el destino final de los fondos que va a donar a UNICEF, no siendo que la aplicación de dichos fondos vaya destinada a un fin radicalmente opuesto al inicial.

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26 julio, 2006

ATAQUE EXPRÉS A LA FAMILIA


No se porqué, pero tenía yo la vaga idea de que en una democracia, cuando los legisladores se sentaban a redactar una ley era porque existía una gran demanda social que pedía regular un aspecto determinado. Además, una norma salida del análisis de la necesidad detectada debía servir para resolver los problemas que existían antes de su creación. Pero está visto que me he equivocado de plano, o que (como dicen mis hijos) estamos en el mundo al revés, porque las últimas leyes aprobadas no tienen demanda social y, además, son un foco de nuevos problemas.

Dentro de pocos días, el 15 de agosto, se cumplirán veinticinco años de la entrada en vigor en nuestro país de la Ley del Divorcio, y el gobierno, en su afán de seguir con los ataques a la familia, lo celebra con una ampliación de dicha ley, ya bautizada con el nombre de “divorcio exprés”. Parece como si no fuera suficiente el hecho de que en estos veinticinco años, según datos del Consejo General del Poder Judicial, se hayan producido un millón largo de separaciones y más de 700.000 divorcios, para que ahora se reforme la ley con el objetivo de conseguir “un divorcio más rápido y con menos costes”, es decir, pretendiendo “agilizar el proceso de disolución del matrimonio y aliviar la carga de trabajo de los tribunales”. ¡Francamente increíble que esos sean los objetivos!

Si revisamos estos veinticinco últimos años vemos cómo, al igual que han hecho ahora con el mal llamado “matrimonio homosexual”, se creó una necesidad que había tomando como base no una demanda de la sociedad, sino el “clamor social que pedía el divorcio”. Según sus impulsores, se esperaba una avalancha de demandas que, en muchos casos, supondría regular las situaciones existentes para muchas decenas de miles de parejas, y, sin embargo, en el primer año de vigencia las demandas apenas fueron 10.000. A partir de ahí, bombardeo mediático de las bonanzas de la Ley con la finalidad de que la sociedad se fuera “habituando a un derecho más”. Y avanzando así llegamos a este momento en el que hacía falta quitar las últimas trabas a la ley y se ha modificado ésta añadiendo entre otras las “ventajas” de eliminar la separación previa y suprimir la alegación de motivos. Por si fuera poco, la guinda es el “premio en metálico”, para no hacer gravoso el divorcio: si un padre no paga la pensión compensatoria y/o la alimenticia, el Estado se hará cargo de los gastos.

Como decía al principio, debo estar muy confundido ya que lo que estoy viendo en las últimas leyes que se están aprobando en nuestro país es un “hacer algo como sea” para crear una necesidad en la sociedad. Y, a partir de ahí, sentar las bases para el rediseño de la misma, dinamitando la raíz en la que se asienta: la familia. Y si ya es difícil entender que se esté haciendo esto, es mucho más difícil creer que se esté produciendo en medio de la pasividad de todos los que pensamos que la familia es el pilar de la sociedad y una de las instituciones mejor valoradas (no se lo digan a nadie, pero en un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de 2004, “el 93% de los españoles” declaraba que “daría la vida por su familia”).

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