NO ES MUERTE DIGNA, ES HOMICIDIO

Y hoy es uno de ellos. Se publica en un diario nacional la noticia Cataluña quiere legalizar la eutanasia, el último paso que le quedaba por dar a esta sociedad de despropósitos para terminar de ir en contra de sus principios desmembrando las familias. Basándose en un informe elaborado por el Comité Consultivo de Bioética de Cataluña (CCBC), órgano asesor del Departamento de Salud de la Generalidad, en el que se aboga por modificar el Código Penal para despenalizar la eutanasia, lo que se pretende es hacer no un “debate político, sino social” que “no se limite a Cataluña, sino que se extienda por toda España”.
Los argumentos siguen siendo los mismos que ya se han empleado en otras ocasiones, nada nuevo, “aplicación en enfermos terminales o con patología irreversible”, dar a los enfermos “una muerte digna, sin sufrimientos”, que el enfermo sepa que el médico “le puede ayudar a morir cuado esté cerca del final” o al menos que “no procederá de manera casi fanática a mantenerlo con vida”. Lo nuevo es que los mayores defensores de esta abominable práctica ¡¡¡SON MÉDICOS!!!. Por un lado el responsable del informe y coordinador del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Vall d’Hebron de Barcelona, Rogeli Armengol, quien argumenta que “se aplicaría a pacientes que morirían igualmente en el curso de semanas o días, sufriendo de manera innecesaria”; y por otro, actuando a título personal pero haciendo valer su cargo, el presidente de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Barcelona, Màrius Morlans, quien va más allá apostillando que aunque sólo se trate de «un ciudadano ya habría valido la pena» esta regulación. ¡Y yo que pensaba, cándido de mi, que la Deontología médica (Código deontológico y juramento hipocrático) estaba encaminada a preservar la salud del paciente y que impedía hacer cualquier cosa en contra de la vida humana!
Contra este paso ya han levantado la voz diversas asociaciones como la Asociación Catalana de Estudios Bioéticos, la Federación Europea de Médicos Católicos y E-Cristians, entre otras, poniendo de relieve que esta iniciativa se enmarca en una “campaña generalizada en otros países como Italia y otros puntos del mundo”. Y es nuestro deber apoyarles en todo cuanto necesiten, ya que nos jugamos el derecho a recibir la muerte como Dios quiera que esta sea.
Al paso que vamos, la casa de los hijos, cuando uno llegue a una cierta edad se convertirá en uno de los lugares más peligrosos para el ser humano, junto con los que, por desgracia, hoy ya lo son: el vientre materno y el colegio.
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